El día de hoy fue una jornada que difícilmente los regiomontanos vamos a olvidar. Este Miércoles Negro enlutó a toda la sociedad de Nuevo León, y me atrevo a decir que de México. Los hechos ocurridos en un colegio al sur de Monterrey ensombrecieron esta mañana ya de por sí gris, y después de toda esta serie de sentimientos encontrados, solo nos queda la reflexión.
En primera instancia, un llamado a la
unidad familiar. El ritmo de vida actual de nuestra ciudad nos lleva a tener una
vida vertiginosa, sin embargo, es momento de hacer un alto y retomar el rumbo
que como sociedad estamos perdiendo.
Es importante retomar las buenas
prácticas familiares, principalmente el diálogo. Nuestras niñas, niños y
adolescentes han cambiado en muchos aspectos, de tal manera que cada vez es más
complicado saber cuáles son sus pensamientos, emociones, y tristezas.
Por parte de los gobiernos de los
tres niveles, el reto y compromiso es la acción: presupuestos que se traduzcan
en prevención, deporte, cultura y sano esparcimiento.
Puedo asegurar que uno de
los rubros más castigados en virtud de los tiempos de austeridad será el tema
de infancia, pero es importante recalcar que invertir en prevención es la más
económica de las políticas, aunque en ocasiones es la menos vistosa. Se deben
dejar de lado las labores reactivas, para emprender acciones preventivas,
reales y cercanas a nuestra sociedad.
Respecto a los medios de
comunicación, reiterar el llamado a la cordura. Basta ver media hora de
televisión local, o de alguna estación de radio, para darnos cuenta que hay
mucho que podemos hacer en materia de prevención de la violencia, sobre todo,
tomando en cuenta que son nuestros niños los principales consumidores.
Y para finalizar, no sólo se trata de
retomar el operativo mochila, sino de implementar, sobre todo, el operativo
familia, ese en donde existe el diálogo, la convivencia, el involucramiento y
el amor.
Esperemos que jornadas como la de hoy
no se repitan nunca más.
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